Pacasmayo

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La Libertad está expuesta a un sismo de 8,8 grados

Escrito por Johnny Aurazo

El sismo de magnitud 5,3 registrado a las 11:14 p.m. del último lunes al suroeste del distrito de San Pedro de Lloc (Pacasmayo, La Libertad), ha vuelto a desnudar una realidad que a muy pocos preocupa en nuestra región: los graves daños que dejaría un movimiento telúrico de gran magnitud en Trujillo y otras provincias de esta parte del país.

TEMOR

El jefe de Defensa Civil de la Municipalidad Provincial de Pacasmayo (MPP), José Cruzado Vergara, indicó a Correo que el movimiento telúrico generó “pánico” en la población, que salió a las calles por temor a una o más réplicas.

“Pese a la poca profundidad del sismo [21 kilómetros], no se registraron daños personales ni materiales, pero muchos sí se llevaron un gran susto”, narró Cruzado.

El gerente regional de Defensa Nacional, comandante PNP (r) César Campaña Alemán, confirmó en Trujillo tal información, pero añadió que “los daños materiales reportados han sido menores, sin mayor trascendencia”.

“No ha habido una afectación a la salud o la vida de las personas. […] No tenemos reporte de que haya colapsado o caído una vivienda, pero sí una vitrina caída o un vidrio roto”, sostuvo.

MAR ADENTRO

El subgerente de Defensa Civil de la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT), César Flórez Corbera, explicó que el sismo no dejó daños graves debido a que el epicentro se ubicó a 114 kilómetros al suroeste de San Pedro de Lloc, en el mar.

“A esa profundidad [21 kilómetros] si hubiese sido en continente [tierra], estaríamos lamentándonos y el escenario habría sido diferente”.

“Recordemos lo que pasó en Cusco hace algún tiempo: dos poblados desaparecieron con un sismo de solo 4,2 grados, pero fue a ocho kilómetros de profundidad y en continente. La profundidad es fundamental, porque mientras las ondas sísmicas estén más cerca a la superficie más daño generan”, agregó.

El funcionario también precisó por qué no se generó un tsunami. “El epicentro fue en el mar y tuvo una profudidad inferior a 60 kilómetros, pero la magnitud no superó los 7 grados”, dijo.

PELIGRO

César Flórez remarcó que en La Libertad, las cinco provincias costeras (Virú, Trujillo, Ascope, Pacasmayo y Chepén) y 15 distritos de estas se encuentran principalmente expuestos a un gran sismo y a no soportar un movimiento telúrico de 8 grados o más.

“Según el Instituto Geofísico del Perú (IGP), frente a las costas de Lima se encuentran placas tectónicas que se mueven entre 7 y 8 centímetros al año y están ubicadas a solo 150 kilómetros de Trujillo, lo que hace que estemos expuestos a un movimiento sísmico de gran intensidad que no podremos evitarlo. La probabilidad es que sean sismos de 8,8 grados”, refirió.

Ante este posible escenario, el director del Instituto de Investigación en Desastres y Medio Ambiente de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT), Segundo Seijas Velásquez, afirmó que la capital liberteña ni las otras provincias de la región están preparadas para soportar un movimiento telúrico de esa magnitud.

“Con mucha pena lo tengo que decir, pero ninguna ciudad de la región está preparada para un terremoto así y los resultados serían devastadores. Las construcciones son muy precarias y los más afectados serían el Centro Histórico [de Trujillo] y las casas construidas en las faldas de los cerros o los distritos más populosos”, remarcó.

Para César Flórez, por su parte, un terremoto de 8,8 grados en Trujillo dejaría miles de personas muertas. “Las condiciones ahora son peores a las del terremoto de 1970, que dejó más de 70 mil muertos. Hoy tenemos una población más expuesta, más vulnerable, concentrada en zonas urbanas y con edificaciones que en muchos casos no son sismorresistentes. A ello hay que añadirle una población que carece de cultura de prevención porque como hace más de 50 años que no ocurre un sismo de gran magnitud en Trujillo, no se siente amenazada”, lamentó.

De acuerdo con Flórez Corbera, un ejemplo de esta falta de cultura de prevención son los simulacros. ”De cien, cinco personas tomarán con interés un simulacro en la región”, sostuvo.

“No estamos preparados. Además de no darle importancia a los simulacros, tampoco hay un plan familiar de seguridad y no entendemos el sistema de comunicación durante un movimiento telúrico”, remarcó Flórez.

Por su parte, César Campaña sostuvo que a diferencia de las lluvias, “los sismos no avisan”. “Estamos en un silencio sísmico y en cualquier momento podríamos sufrir un evento de una magnitud de 8 grados, pero no sabemos dónde y cuándo será”, manifestó.

Fuente: diariocorreo.pe