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La tierra de las izquierdas infinitas

Windsurf en Pacasmayo – Chris Hafer y Florian Söhnchen charlan acerca de su viaje a Perú: En la tierra de las infinitas izquierdas …

“Los hombres blancos no pueden saltar” – es una película de los años 90, con Woody Harrelson y Wesley Snipes, que gira en torno al baloncesto. Y la parte de “no puede saltar”, eramos nosotros todo el camino hasta el windsurf en Pacasmayo / Perú. Al menos según lo que habíamos oído sobre este lugar de windsurf en el norte del Perú. Siempre se hablaba de olas interminables y vientos leves… así que después de lo que habíamos visto y oído, poco a poco, una imagen se fijó en nuestra mente que despertó nuestra curiosidad y pasión por de viajar.

Aparte de los informes sobre la ola perfecta nuestras ideas sobre el Perú se limitaban a imágenes poco precisas de templos incas, Machu Pichu, cuy asado e indígenas tocando con sus quenas “El Condor Pasa” una y otra vez… bien, esto último también lo podemos tener el período de Navidad en las zonas peatonales en casa, pero eso no nos hubiera adelantado nada en nuestra técnica de windsurf.

Después de una breve búsqueda reservamos rápidamente los boletos. En el camino, el primer segmento de vuelo de Amsterdam a Lima por 12 horas de vuelo contínuo, nos ofreció una amplia oportunidad para refrescar los conocimientos de español oxidados leyendo un poco.

En la misma Lima, recogimos nuestro equipaje incluyendo nuestras bolsas de Windsurf y al registrarnos para el vuelo a Trujillo nos encontramos inmediatamente en un mundo diferente. Por un lado Flo, que no es exactamente suficientemente alto para jugar baloncesto, sobresalía por encima de la gente relativamente pequeña del Perú, por otro lado, cualquier apariencia de orden dejó de existir.

De alguna forma, a pesar de todos los empujones en el mostrador, donde había calma a pesar del caos, todo procedió normalmente, y aún quizás un poco rápido. Y de repente, muy fácilmente, todo el equipo fue chequeado y estábamos en camino a la tierra de la infinita ola izquierda …

En Trujillo, nuestra conexión ya nos estaba esperando, nuestro equipo de surf se amarró al techo de un micro (mini-bus) con una cuerda delgada, y mucha confianza en Dios. Pasamos la próxima hora y media en la oscuridad en el camino hacia Pacasmayo, pasando muchas cabañas pequeñas y en mal estado y muchos policías, hasta donde se podía distinguir en el haz de luz de los faros.

Pacasmayo mismo, sábado en la noche a las 23:00, no correspondía exactamente a nuestra idea de una vibrante ciudad de América del Sur con la vida nocturna y el bullicio en las calles. Mas bien, nos hizo recordó el set de filmación de Mogadiscio en Halcón Negro, se veía abandonado y las filas de casas durante la noche no inspiraban confianza.

Así que, un poco desilusionados y cansados nos alegramos de haber llegado a nuestro alojamiento en la misma playa y caer a la cama… al menos con el sonido de las olas en nuestros oídos. Y esperando que a la mañana siguiente todo se vería de muy diferente … y vaya que lo era … ¡y mucho!

Ok, al principio parecía que había muy poco viento, y las olas se veían largas y bien ordenadas, pero todavía no muy grandes. En el legendario video de windsurf “RIP Robby Naish” una de las secuencias comienza con las palabras de Robby: “Esto no puede parecer mucho, pero fíjate lo largas que son estas olas …”

Esta frase resonaba en nuestras cabezas cuando entramos por primera vez en las olas no muy grandes pero aparentemente sin fin desde el punto con su faro distintivo.

En algún momento después de las 20 vueltas ya dejas de contar y mientras más larga se convertía la sesión de surf, más te veías obligado a engancharte brevemente, porque los brazos se cansaban después de cada recorte y vuelta durante los más de 1,5 kilómetros de esta larguísima ola.

Después de las primeras tres olas ya habíamos dado más saltos que durante toda la temporada de windsurf del año 2019… y eso, en una ola relativamente suave y muy predecible, pero nunca aburrida. No se puede encontrar un mejor lugar para los que quieran mejorar sus habilidades en el windsurf.

Lo que sólo mejoró marginalmente con la luz del día que cuando llegamos en la noche, fue Pacasmayo y su ambiente. Muy pocas casas están terminadas, las barras de metal sobresalen hacia el cielo en casi todas las plantas superiores, siendo que el piso superior no se ha completado. Pero esto, es probablemente principalmente debido a la ley tributaria peruana, siempre y cuando la casa no está terminada, no se tiene que pagar impuestos.

Además, durante el día también se pueden ver las toneladas de basura que están por ahí en todas partes, y en especial en la playa. El plástico domina el paisaje, y ver cómo usan el material, que afortunadamente ya se odia en Europa, nos hace recordar a la Europa de los últimos 30 años. Al hacer compras, usted tiene que pelear casi a la fuerza para evitar que cada cosa individual sea envuelta en una bolsa de plástico.

El aviso de no tirar basura en la playa y vivir limpio, podría ser irónico o cínico. Porque el analfabetismo solo, es decir la falta de comprensión del claro aviso de querer tener un ambiente limpio, no explica esta acumulación en especial de residuos plásticos.

Cualquiera que sea el caso, estos montones de basura y la contaminación nos molestó tanto, que organizamos en el Hotel El Faro, con los huéspedes y el propietario del hotel una limpieza de la playa. No tuvimos que persuadir mucho y todos los huéspedes armados con bolsas de basura fueron a limpiar, por lo menos, la playa frente al hotel. El resultado de unas pocas horas de trabajo fue tan positivo como aterrador: dos camionetas completamente llenas de basura, 50 grandes bolsas de basura recogida en unos 300 metros en poco más de dos horas!

Más claro no podría ser el problema del plástico y basura, pero, al mismo tiempo obtuvimos una apreciación del problema del “micro-plástico” porque las piezas de plástico por su exposición al sol se han vuelto tan frágiles que al tratar de recogerlas se desintegran en pequeños pedacitos.

Por supuesto, teniendo en cuenta las enormes cantidades de basura que quedaron uno pueden sentirse impotente y cuestionar la sabiduría de una operación de este tipo de limpieza. Esto no es sostenible a menos que se introduzcan cambios estructurales en algún momento. Por otro lado, si no empezamos ya, aunque sea un poco para contribuir a la reducción de los residuos plásticos en los océanos, probablemente nadie más lo hará.

Y tal vez la acción anime a otros para tomar la iniciativa y no solo encoger los hombros por la suciedad en la playa durante las vacaciones, sino tomar un rol activo y liberar a las playas de la basura. Y talvés una pequeña gota en el océano pueda convertirse en muchas gotas y lograr algún cambio.

Como agradecimiento por la limpieza Jaime, propietario de El Faro, donó esa noche, a todos los ayudantes, una barbacoa de marisco frente a una magnífica puesta de sol. Un día no puede terminar mejor que eso.

Por supuesto, es fácil quejarse de la aparente falta de conciencia ambiental entre los peruanos, pero, por otro lado uno también debe ver que la mayoría de la población peruana tiene otras preocupaciones mayores que la limpieza de las playas. El país es relativamente pobre, mucha gente realmente viven en condiciones muy básicas, sin agua y electricidad, y su mayor preocupación es sobrevivir ellos y sus familias.

En muchas ciudades importantes, el crimen es también un problema real. La ciudad de Trujillo, por ejemplo, está gobernada por bandas que luchan entre sí, literalmente. Esto contrasta con la increíble amabilidad y calidez de los peruanos – por lo menos los que pudimos conocer en nuestro viaje.

Y, realmente es un país muy pobre. Si el guardián, avergonzado te pide una propina para zapatos porque se le caen en pedazos, te das cuenta de la riqueza y el lujo en que vives y de lo privilegiados que eres. Y sin haber hecho nada especial, sino sólo porque tuviste la buena fortuna de nacer en las circunstancias apropiadas. Tales experiencias pueden darte un golpe ya hacerte regresar a la tierra.

PD: Sobre eso de que los “hombres blancos no pueden saltar”, algunos días hubo en Pacasmayo el viento suficiente para entrar con la 5.3er. Con un poco de suerte, en esos días se puede agarrar algunas olas muy empinadas, y ser catapultado derechito hasta la estratósfera. Así que, de forma casi inesperada pudimos mejorar nuestras estadísticas de backloop para la temporada 2019.

Algo de información sobre nuestro viaje:

1 Viaje

El viaje a Pacasmayo es bastante conveniente. La forma más fácil es desde Amsterdam directamente con KLM (klm.com) o vía París con Air France. Los pasajes cuestan alrededor de 1.000€, dependiendo de la temporada. Llevar equipo es posible en términos razonablemente aceptables – pero como siempre es muy aconsejable reservar con anticipación. Por desgracia, solo se aceptarán 23 kg por maleta.

Después de aproximadamente 13 horas de vuelo se llega al aeropuerto internacional de Lima. A partir de aquí hay dos opciones buenas y útiles para llegar a Pacasmayo:

1) Por autobús. El proveedor Excluciva (excluciva.com.pe) ofrece el más cómodo bus que lleva a Pacasmayo durante la noche. El trayecto dura aproximadamente 12 horas. Pero usted tiene que tomar un taxi de 30 a 45 minutos desde el aeropuerto al terminal de autobuses, los autobuses pueden ser bastante escasos, dependiendo de la hora de llegada del vuelo y la hora de salida. Llevar el equipo contigo no es un problema – y los costos por maleta son de 10€ aproximadamente. Uno sólo tiene que tener un poco de suerte, que no vayan demasiados surfistas al mismo tiempo … El traslado desde el terminal de buses de Pacasmayo al hotel “El Faro” se puede organizar a través del hotel. Simplemente reservar con antelación.

2) Avión. Un poco más rápido y mucho más conveniente es el viaje a Trujillo en avión. Latam Airlines (latam.com) vuela la ruta muy frecuentemente y ofrece pasajes con equipaje (tarifa turista) por alrededor de €150. Es más barato si se reserva a través de la página web del Perú (alrededor de €100), pero tuvimos varios intentos infructuosos debido a los obstáculos técnicos y lingüísticos. El vuelo dura 1:15 horas.

El costo del equipo de windsurf es alrededor de €35 por bulto. Si tienes suerte, una bolsa la toman como una pieza normal de equipaje, así que solo pagas extra una vez. De Trujillo al Hotel El Faro en Pacasmayo, es alrededor de una hora, y nuevamente, es aconsejable reservar el viaje con antelación directamente con el hotel.

Im Ort selber gibt es eine Vielzahl von Restaurants und Bars.

2 Alojamiento

En Pacasmayo se pueden encontrar diversos alojamientos, por ejemplo, en AirBnB o sitios similares. Nuestro consejo es el Hotel El Faro (elfaropacasmayo.com). Está justo en la playa y directamente frente al mejor lugar para empezar a trabajar con el equipo de windsurf en las olas. Además, el punto dista solo unos 1,5 km fácilmente accesible a pie con tu tabla bajo el brazo. Como alternativa, también se puede tomar una moto-taxi.

El hotel ofrece habitaciones pequeñas pero limpias y cómodas con baño y cada uno con una pequeña terraza en frente de la puerta, desde donde se puede disfrutar de las mejores vistas del mar. Además, hay una pequeña piscina, un restaurante con un buen desayuno, una buena cena especial, wifi, y una muy buena tienda de equipo. Desde el hotel, se puede salir con el equipo ya armado directamente a la playa y saltar directamente a las olas. Un lugar mejor para unas vacaciones relajadas surf no existe en Pacasmayo. Aquellos que prefieren algo más barato, encontrarán buenas alternativas, sin embargo, tendrán que buscar transporte a las olas, lo cual es algo incómodo para el windsurf.

En la propia ciudad hay una variedad de restaurantes y bares.

3 Información sobre el spot

La ola de Pacasmayo empieza a romper en el punto en las inmediaciones del faro y continúa en un día bueno no sólo a unos 1,5 km hasta el hotel, pero a veces más del doble de tiempo hasta el pueblo de Pacasmayo. También pueden ser grandes – las de 2-3m no son infrecuentes, y en un día bueno, pueden llegar hasta la altura del mástil. La ola avanza lentamente y no desarrolla violencia destructiva – la mayoría de las transiciones terminan en forma inofensiva. Sin embargo, la ola no es aburrida y siempre tiene buenas secciones para maniobras aéreas y radicales. Un paraíso real perfecto que te garantiza las olas más largas de tu vida.

El viento siempre se despierta en Pacasmayo cuando las nubes despejan el cielo y la niebla del mar desaparece. Cuanto antes ocurra, más fuerte es el viento, a menudo. Por la tarde el viento sopla casi siempre desde la izquierda, con 5-15 nudos. Se requieren tablas grandes y velas de 5,0-5,5. En realidad, sólo se necesita un par de 5,2er.

Como regla general, el viento no es suficiente para impulsar la salida. Sólo en muy raras ocasiones hay ráfagas un poco más fuertes, y puede salir uno que otro backloop. Aparte de eso, Pacasmayo es para una sola cosa – navegar en olas. ¡Y para eso es perfecto!

Es importante recordar que hay una corriente relativamente fuerte que empuja hacia Pacasmayo. Cuanto más grande es la ola, más fuerte la corriente. No es tan malo porque hay un montón de sitios seguros para salir en caso de emergencia en la larguísima playa de arena, pero tendrás que caminar mucho por la playa para volver al hotel. El “paseo de la vergüenza” puede ser muy largo aquí.

La manera normal de regresar al punto de partida es meneando el windsurf en el agua y tarda aproximadamente 15 minutos. Si estás surfeando, puedes caminar caminar de regreso por la playa o aprovechar un bote de transporte por unos pocos dólares (si compartes los costos con otros surfistas).

En general, se puede decir que en Pacasmayo pueden ser felices tanto un experimentado navegante como un principiante. Probablemente solo hay unos cuantos lugares tan inofensivos en el mundo donde se pueda navegar de forma tan fácil y segura las olas más grandes – por lo menos mientras uno pueda pararse en la tabla con muy poco viento.

Fuente: dailydose.de

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