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Piura: Salvador Espinoza relata cómo afecta el COVID al sector ganadero

«Animales sin alimentos y sin medicinas»: El drama de Don Salvador Espinoza durante crisis del COVID-19

Fotografía: Fernando Barranzuela Ramírez

Don Salvador Espinoza Barba tiene 94 años y una vasta experiencia en la crianza de ganado.

Sin ser piurano de nacimiento, ha dedicado la mayor parte de su vida a potenciar la ganadería y agricultura de la región.

Este médico veterinario con 67 años de destreza en su profesión, fundó la Asociación de Criaderos de Caballos de Paso de Piura.

Asimismo, fue profesor de la Universidad Nacional de Piura (UNP) y ex director del Programa Pima del sector algodonero.

“Soy un hombre de campo”, relata don Salvador, natural de San Pedro de Lloc, Pacasmayo.

Su gran trayectoria en la crianza de animales lo ha convertido en un personaje ilustre en Piura.

Hoy, don Salvador alza su voz para que se escuchen las necesidades de los ganaderos de toda la región, quienes están “haciendo esfuerzos y sufriendo golpes” durante la pandemia del COVID-19.

Fotografía: Fernando Barranzuela Ramírez

Animales sin alimentos y sin medicinas

Don Salvador cuenta con profunda tristeza que durante los casi 60 días de cuarentena que lleva el país, sus animales han sufrido la falta de alimento, agua y medicinas.

Por un lado, el alimento de los animales –si es que llega- es con días de retraso. Por otro, sus trabajadores están teniendo problemas para movilizarse desde de sus casas hasta al establo. Algunas veces porque no consiguen un vehículo y otras porque los detiene la policía, a pesar de que él les ha ayudado a tramitar pases para poder circular.

Y aunque él quisiera alimentarlos personalmente, a su edad, es considerado parte de la población de riesgo, por lo que tiene prohibido salir de casa.

“Las tiendas veterinarias están cerradas, no hay como conseguir medicinas para curar a nuestros animales”, se lamenta, “la cuarentena es una medida pero obstaculiza los labores de muchos sectores”.

La ganadería, un sector olvidado

La pandemia del coronavirus ha afectado a muchos rubros de la economía peruana, por lo que el Gobierno ha otorgado facilidades para que puedan sobrellevar la crisis. Sin embargo, uno de los sectores más olvidados es el de la ganadería.

“Hay que ver la salida para aquellos trabajos que no necesitan cuarentena. El granjero de pollos, el ganadero, el engordador de ganado, el criador de caballos de paso o de trabajo. Los animales de granja también necesitan atención, no se puede prescindir de ella”, explica.

Don Salvador pide al Ministerio de Agricultura y Riego del Perú (Minagri), en nombre de todos los ganaderos del Perú “que den facilidades a los carros que transportan alimento de animales, a las personas que trabajan en el campo, a quienes nos venden los concentrados de comida”.

“El ministro (Jorge Montenegro Chavesta) habla de pollos pero no de vacas, ganado vacuno, borregos, chanchos, y otros animales que son el principal alimento de los seres humanos. Y el recurso de muchas familias peruanas”, refiere.

Espinoza considera que por la falta de apoyo de las autoridades, el sector ganadero de Piura está en vías de extinción:

“Piura ha sido una fuente de ganado. Ha llegado a tener 350 mil cabezas de ganado. Antes había ferias agropecuarias, ahora mucho se ha perdido. La crianza de animales se está perdiendo y el Ministerio de Agricultura es responsable”.

Según indica don Salvador, antes las autoridades del Minagri visitaban a los agricultores y ganaderos, “ahora no se asoma nadie, si alguien se interesa es por teléfono para saber cuántas vacas tenemos, pero no revisan nada, no recomiendan nada. Si no es por la inquietud de uno mismo, la crianza de ganado estaría obsoleta”.

Salvador Espinoza reflexiona sobre la “indiferencia con los hombres que están en el campo y la inclemencia del tiempo”.

Cuenta que en Los Ejidos había cinco zonas ganaderas, y que ahora solo quedan dos, contando la suya:

“Teníamos 25 mil cabezas de ganado para producir leche, tuvimos una planta en Sullana. Pudimos ser los mejores productores pero nos cerraron todo”.

“El agua es vida y nos la quitan”

La construcción de las defensas ribereñas del río Piura ha obstaculizado el abastecimiento de agua en la zona de Los Ejidos, y en consecuencia, hundido aún más al sector ganadero.

“Teníamos acceso al agua del canal pero con la hechura de las defensas del río ya no. Sin ninguna consulta, nos lo dañaron desde octubre y no tenemos con qué regar las chacras. Una de mis dos chacras ya se secó por completo”, solloza Espinoza.

Don Salvador recuerda que el año pasado, el presidente Martín Vizcarra vino a Piura, “aterrizó con su helicóptero en la represa de Los Ejidos y ahí hubo la oportunidad de que le dijera al gobernador que nos solucione este problema”.

Cuenta que tras el pedido del mandatario, Servando García le encargó al ingeniero Walter Arias contactarse con la población afectada y buscar soluciones en conjunto. Pero, “no se ha hecho nada, no ha solucionado nada y con la cuarentena todo se ha detenido”.

El veterinario de 94 años se quiebra al pensar en el estado actual del Canal Victoria: “Lo han destruido indebidamente” y se quiebra aún más cuando augura la decadencia de la crianza de animales en Piura, a la cual le ha dedicado la mayor parte de su vida.

“El agua es vida, y nos la quitan. Nos quitan la crianza intensiva. No nos hagan daño, no destruyan lo que ya hicimos. Estoy sufriendo bastante por la falta del agua, están permitiendo que nuestras tierras se sequen. No busco insultar a nadie, solo quiero que sepan que nos han abandonado”.

La crianza de animales promueve un trato respetuoso hacia estos, aparte de brindar estabilidad económica a las familias ganaderas que dependen de esta. Y lo único que la mantiene vigente en Piura, es la afición de personas como don Salvador Espinoza Barba.

Por Marianne Paulet

Fuente: eltiempo.pe

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