En 2025, Perú enfrentó el año más peligroso para el periodismo, según la Asociación de Periodistas (ANP). Se documentaron 458 ataques contra periodistas, lo que refleja una violencia constante contra la prensa. Cuatro periodistas fueron asesinados mientras cumplían con su deber, incluyendo a Gastón Medina Sotomayor, Ramiro Raúl Celis López, Fernando Núñez Guevara y Mitzar Castillejos Tezanos.
La violencia contra la prensa no se limitó a episodios aislados, sino que se convirtió en un patrón continuo. Funcionarios públicos y fuerzas de seguridad se destacaron como principales perpetradores. Este contexto se agravó en un escenario político convulso, con protestas sociales y propuestas de reformas legales restrictivas. Los medios digitales se convirtieron en objetivos más frecuentes de ataques.
Las mujeres periodistas enfrentaron violencia específica, como acoso y violencia simbólica. Las víctimas estaban investigando temas de denuncias locales, corrupción y actividades criminales. Se registró un promedio de 38 agresiones al mes, lo que evidencia un deterioro sin precedentes en las condiciones para ejercer el periodismo.
El ambiente hostil por parte de diversas instancias estatales y la utilización del poder estatal como herramienta de intimidación, según la ANP, son preocupantes. La impunidad en la investigación de asesinatos de periodistas deja expuestos a los periodistas que trabajan en regiones.
La normalización de la violencia contra el gremio periodístico y su impacto en la comunicación promoviendo la autocensura es alarmante. La ausencia de sentencias firmes en investigaciones fiscales por asesinatos de periodistas y la presión constante ejercida sobre la libertad de prensa son consecuencias graves de este contexto.
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