El colapso del sistema penitenciario en Trujillo ha tenido un impacto significativo en la seguridad de la región. En 2025, el Establecimiento Penitenciario de Varones de Trujillo cerró con una sobrepoblación del 297%, lo que refleja la gravedad de la situación. El gobierno respondió creando la Superintendencia Nacional de Internamiento y Resocialización para administrar los penales. Sin embargo, la población carcelaria de El Milagro aumentó en 826 personas en los últimos ocho años, evidenciando la falta de soluciones efectivas.
El Milagro, en particular, ha coordinado extorsiones y otros delitos desde su interior, lo que demuestra cómo los penales de La Libertad alimentan la inseguridad ciudadana. Además, el Establecimiento Penitenciario de Mujeres de Trujillo tiene una sobrepoblación del 88%, y el penal de mujeres de San Pedro de Lloc supera su capacidad en un 36%. Estas cifras son alarmantes y señalan a la crisis penitenciaria en la región.
La situación se da en un contexto de reforma institucional con la desaparición del INPE. La crisis penitenciaria está marcada por la falta de tecnología adecuada y corrupción interna. Exjefe policial Roger Torres señala estos problemas como causas del colapso del sistema. Los internos siguen usando teléfonos celulares a pesar de las restricciones, lo que demuestra la dificultad de controlar estas situaciones.
En conclusión, los penales de La Libertad no contribuyen a la ressocialización de los internos y, en cambio, alimentan la inseguridad ciudadana. Se necesitan medidas estructurales como la inversión en tecnología, la lucha contra la corrupción y una política penitenciaria integral para abordar esta crisis.
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