El martes nueve de junio de dos mil veintiséis, un fuerte oleaje anómalo desbordó la franja costera en el puerto de Pacasmayo. Esta marejada impactó con violencia las estructuras situadas en la orilla del mar, poniendo a prueba la resistencia del litoral local y generando preocupación entre los residentes.
La fuerza del mar provocó el colapso de varias barandas centenarias que han protegido el paseo marítimo por décadas. Además, dejó sectores cubiertos por piedras y cantos rodados arrastrados desde el fondo marino, alterando significativamente la apariencia y la seguridad de las áreas peatonales afectadas directamente.
Particularmente, cayó parte de la antigua baranda frente a la plazuela del Obelisco Miguel Grau. Este espacio es uno de los más representativos del puerto, por lo que el daño resulta simbólico. La caída de la infraestructura histórica evidencia la vulnerabilidad de los elementos instalados frente al litoral ante fenómenos naturales intensos.
Asimismo, varias pérgolas instaladas a lo largo del malecón resultaron afectadas por el embate del mar. Estas estructuras también sufrieron impactos directos, lo que amplía la magnitud de los desperfectos. La combinación de daños en barandas y pérgolas indica una afectación severa a la infraestructura histórica del puerto de Pacasmayo.
A pesar de los daños, el malecón histórico continúa sin intervención, aunque existe un proyecto destinado a su mejora integral. La situación actual resalta la necesidad urgente de ejecutar dicho plan. El incidente confirma la fragilidad del lugar y la importancia de preservar su patrimonio ante futuras marejadas.
Créditos de contenido e imágenes:
trujilloenlinea.pe
