Esa angustia infinita 
que me atenaza el alma, 
y surge incontrolable 
a través de mi carne doliente 
asoma tenaz y malvada; 
ahoga mi corazón 
con mil estrellas muertas. 
Páramos de arena 
sobre mis entrañas… 
Se me negó el amor 
sin culpa mía; 
la ternura se esconde 
de mi abrazo como 
rayo de luna entre la niebla, 
noche eterna sin luz 
para mis ojos muertos.

NINA VASQUEZ DELGADO DE SEDANO.- Trujillo 
Recitadora. Escribe versos.