El presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. La operación fue ejecutada por la Fuerza Delta en coordinación con agencias de seguridad estadounidenses. Este evento ocurrió el 3 de enero de 2026, un día lleno de tensiones.
Durante la misma jornada, se reportaron siete explosiones masivas en puntos estratégicos de Caracas. Maduro y Flores fueron trasladados a un avión con destino desconocido. La situación se volvió más tensa con la denuncia del ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, quien calificó la acción como una agresión militar.
Como respuesta, el Gobierno de Venezuela declaró un Estado de Excepción y llamó a la lucha armada y al despliegue de la Milicia Bolivariana. La vicepresidenta de facto, Delcy Rodríguez, exigió pruebas de vida de Maduro. La recompensa por su captura se elevó a 50 millones de dólares por delitos de narcotraficación.
Maduro enfrentará un juicio en territorio estadounidense por delitos de lesa humanidad. La captura de Maduro y Flores, que sucedió meses después de que Washington elevara la recompensa, fue una respuesta a los delitos atribuidos a Maduro.
Este evento podría significar un cambio en la política y la estabilidad de Venezuela. La respuesta del Gobierno de Venezuela y la declaración del Estado de Excepción sugieren una posible escalada de la tensión y conflicto en la región.
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