Brotes de vida
alegran mi casa: 
son niños que juegan 
son niños que cantan; 
son niños que ríen 
y a veces me inquietan; 
pero sobre todo, 
son brotes de amor.

Los miro extasiada, 
los miro serena, 
me brindan sonrisas 
me arroban el alma: 
completan el cuadro 
del jardín y aves; 
y son castañuelas 
que alegran mi edén.

En mi casa hay vida, 
bullicio de niños, 
voces de esperanza, 
risas cantarinas 
hay sabor a vida, 
matices de amor…

Por algo dios dijo: 
«Dejad que los niños 
se acerquen a mí».

 

RAQUEL GUERRA TAVARA.- Chulucanas. 
Del Libro «POEMARIO» 2do. Aravicus.