Samuel Prieto y Risco nació en Lima en 1869 y se convirtió en médico especializado en epidemiología pulmonar y palúdica. Su vida fue un amalgama de contribuciones a la medicina y la política en el Perú. Prieto y Risco trabajó en diversas localidades, luchando contra epidemias, especialmente la peste bubónica. Su intervención en Pacasmayo fue decisiva para controlar brotes que podían haberse convertido en catástrofes nacionales. Su formación en San Fernando de la Universidad de San Marcos fue complementada con estudios en Europa, en la Sorbona y centros médicos de Francia, Alemania e Italia.
En 1911, Prieto y Risco fue elegido alcalde de Huaraz, donde impulsó la infraestructura y entendió la relación entre salud y condiciones de vida. Participó activamente en la política y asumió responsabilidades diplomáticas, como cónsul en Dresde en 1920. Su visión moderna articulaba al país entre ciencia, educación, producción e integración internacional. En 1929, fundó el servicio nocturno de la Asistencia Pública de Lima, un hito en la atención médica.
Prieto y Risco también dejó una huella en la diplomacia, participando en la misión peruana ante la Comisión Plebiscitaria de Arica. Sus memorias inéditas reflejan las tensiones y frustraciones del Perú frente a la ocupación chilena. Además, impulsó la enseñanza de idiomas extranjeros y realizó estudios técnicos en la actividad minera.
Su vida demuestra que las epidemias no se vencen solo con tecnología, sino con compromiso humano y formación sólida. Recordar a Prieto y Risco es una interpelación directa al Perú de hoy, destacando la importancia de aprender de los ejemplos del pasado para enfrentar desafíos actuales, como la escasez de intensivistas durante la pandemia de la covid-19 y la sobrecarga de sistemas de salud por el dengue. Murió en un accidente automovilístico en 1931, dejando un legado que sigue siendo relevante.
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