El acceso al agua potable en La Libertad atraviesa una situación crítica bajo la gestión de Sedalib. Aunque la empresa abastece al 84.3% de los hogares, la calidad del servicio es deficiente. Actualmente, el promedio de suministro diario es de solo 11 horas, afectando la vida cotidiana de miles.
La continuidad del servicio ha retrocedido alarmantemente en los últimos años. En 2019, el 27% de los hogares tenía agua las 24 horas; sin embargo, para 2024, esta cifra cayó al 19%. Un reporte de Sunass publicado en 2025 confirma que no hay avances significativos y existen retrocesos actuales.
A pesar de que Sedalib subió en el ranking nacional, esto no se debe a mejoras propias. El ascenso ocurrió porque se incorporó otra empresa con indicadores más bajos. En realidad, su servicio es inferior al de entidades como Sedapar o EPS Tacna, mostrando una gestión técnica muy limitada.
Esta deficiencia obliga a las familias a almacenar agua en condiciones no seguras, aumentando el riesgo de contaminación y enfermedades. Carlos León, economista de REDES, sugiere fortalecer la capacidad técnica y mejorar la gestión hídrica con un rol más activo de la ANA y una mejor articulación gubernamental.
El impacto es económico y social, pues el mal servicio genera costos en salud y en la compra de agua. Mejorar el acceso podría reducir la pobreza extrema en dos puntos porcentuales. Es urgente optimizar el presupuesto y priorizar las zonas más necesitadas para cerrar estas brechas estructurales y regionales.
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