En Huaral, un trabajador fue sepultado en un pozo de once metros de profundidad mientras realizaba tareas de limpieza. Juan Carlos, originario de Chepén, fue contratado recientemente por propietarios de un finca agrícola. El derrumbe ocurrió alrededor de las cinco de la tarde, y horas después, los rescatistas declararon su muerte.
El incidente tuvo lugar en el distrito de Chancay. La policía y los bomberos intentaron extraer el cuerpo de Juan Carlos, pero enfrentaron dificultades. Se estima que cuatro metros de tierra cubrían su cuerpo, lo que complicaba las labores de rescate.
Las labores de rescate se suspendieron temporalmente hasta el día siguiente debido a la dificultad del mismo. Este trágico suceso pone de manifiesto los riesgos que enfrentan los trabajadores en entornos de trabajo peligrosos.
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