Kayla, una niña originaria de Chepén, nació con atresia de vías biliares, una condición que complica la vida de cualquier niño. Poco después de su nacimiento, se le realizó un procedimiento de Kasai, un intento de curar su enfermedad. Sin embargo, a pesar de la operación, Kayla desarrolló cirrosis y síndrome hepatopulmonar, lo que llevó a su familia a buscar tratamiento especializado en el Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja (INSNSB).

En julio de 2025, Kayla fue incluida en la lista de espera para un trasplante hepático, un paso crucial en su lucha por la vida. La espera fue larga y llena de incertidumbre para la familia, que se vio obligada a enfrentar la desnutrición, la hipertensión abdominal, episodios de sangrado y dificultades respiratorias de Kayla. El equipo multidisciplinario del INSNSB asumió su tratamiento, proporcionando la atención médica necesaria.

El 10 de noviembre, un día que cambiaría para siempre la vida de Kayla, se realizó el trasplante hepático con éxito en Lima. La donación de órgano fue autorizada por una familia solidaria, cuya generosidad fue fundamental para salvar la vida de Kayla. La recuperación incluyó vigilancia médica estricta y el acompañamiento de profesionales de distintas áreas, asegurando el bienestar de la niña.

La madre de Kayla, Danika Bazán, enfrentó una realidad incierta para su hija, pero con el éxito del trasplante, ahora puede regresar a su hogar en Chepén con una nueva oportunidad de vida. La directora general del instituto, Zulema Tomás, resalta la importancia de la donación de órganos como un gesto que puede cambiar vidas, como en el caso de Kayla.

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