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Pacasmayo: hasta que me olvides, por René Gastelumendi

Ese cruce de miradas en el cruce peatonal

“Otro emblema de Pacasmayo, en pleno malecón, es el antiguo edificio aduanero. Una joya de arquitectura republicana levantada a fines del siglo antepasado también se sigue muriendo. Monumento cultural abandonado y tapiado por sus propietarios privados hasta que caiga y puedan construir cualquier otra cosa”.

Aterrizo en Chiclayo. Me subo a un bus rumbo a mi querido Pacasmayo. La carretera, el camino, está plagado de escombros, de deshechos de construcción civil. Muchos de mis compatriotas del norte, en sintonía con el resto de la costa del país, solo que bastante más, arrojan los restos de ladrillo, fierros, adobes, paredes al lado de la carretera. Construyo mi casa, la mejoro o la amplío, pero como solo pienso en mí y en el corto plazo, pero como la autoridad municipal no me sanciona o no me ofrece una alternativa o me propone una solución, arrojo mi basura urbana en el desierto al lado del asfalto. Total, a nadie le importa.

Ya nos estamos acercando a Pacasmayo y ya no veo esos bosquecillos de algarrobos, la necesidad y el egoísmo mezclados en una frontera perversamente difusa han acabado con esos árboles que crecían en el desierto, han sido depredados para convertirlos en carbón. Llego a Pacasmayo, el muelle metálico levantado en 1874 se sigue deteriorando. El 2015 hicimos un reportaje cuando las olas se volaron cerca de 100 de sus 500 metros de longitud, pero no pasó nada. El hermoso muelle, uno de los más pintorescos de todo el Perú, se sigue muriendo, esperando, condicionado a la promesa ajena de primero construir un terminal aledaño para que recién se ocupen de él. Desperdicio inexplicable. Desidia criminal.

Otro emblema de Pacasmayo, en pleno malecón, es el antiguo edificio aduanero. Una joya de arquitectura republicana levantada a fines del siglo antepasado también se sigue muriendo. Monumento cultural abandonado y tapiado por sus propietarios privados hasta que caiga y puedan construir cualquier otra cosa. Cuando esta construcción caiga, será una puñalada al corazón en la identidad de este puerto. Técnica Avícola, Cementos Pacasmayo, prósperas empresas privadas de este lugar, por favor, hagan algo, ya que las autoridades no hacen nada. No esperen que este edificio muera.

Ya bastante paradójico es que la provincia en donde opera una de las cementeras más importantes del país tenga veredas tan descuidadas o no tenga veredas. Otras fachadas republicanas siguen muriendo y, camino al faro, las bolsas de plástico invaden la arena, la playa. El malecón no se alarga hacia el nuevo Pacasmayo porque su trazo colisiona con propiedades privadas de dudosa legalidad. Nadie piensa en el colectivo, nadie piensa en el bien común, tampoco en Pacasmayo, donde tengo que terminar esta columna porque en una discoteca del costado, con licencia en zona residencial, acaban de subir el volumen groseramente y le han arruinado la siesta a mi querida abuela de 90 años.

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